Maria&Koldo

Os planteo un reto. Imaginad durante un segundo vuestra película favorita. Imaginaos, en ella, vuestra frase favorita de vuestra película favorita. Imaginad, también, vuestra ciudad favorita. Y que para más inrri, da la casualidad que es exactamente la misma ciudad en la que se ambienta vuestra película favorita.
La cosa va de imaginar, hasta que esa imaginación es tan potente que se hace realidad. Y esto también es parte de la magia de ser fotógrafos de bodas, que nos convertimos en parte de esa imaginación. Sigamos.
Ahora imaginad que ponéis rumbo a esa ciudad para hacer vuestra sesión de fotos de preboda con vuestra pareja. Desplazaros a esa ciudad única y exclusivamente para hacer una sesión de fotos, y además, pasar ese fin de semana entre amigos. Dejamos de ser fotógrafos de boda para ser amigos. 
Así nació nuestra amistad con esta pareja de locos enamorados. Dos personas intensas, pasionales y con ganas de comerse el mundo. Se les ocurrió llevarnos a París para hacer su sesión de preboda y de postboda a la vez.
Y todo se convirtió en aún más loco cuando Koldo, que no había hincado rodilla a esas alturas, le pidió matrimonio a María cuando ya estaban vestidos de novios. Así que de esta forma tan sumamente inusual, insólita y extraordinaria, pasamos un fin de semana muy pero que muy especial.
Cenamos pizza, desayunamos croissants, subimos a la torre Eiffel, nos perdimos por las calles de Montmartre, y paseamos hasta que nos dolieron todos los rincones de nuestros cuerpos. Nacieron agujetas hasta de sitios que ni sabíamos que teníamos.
Y puestos a confesar, esto es lo mejor que nos ha dado nuestra profesión en Ochoeme como fotógrafos de bodas, y es reunirnos con vosotros durante casi un año antes vuestra boda. Compartir cafés, ideas, sueños, confesiones, secretos y horas, muchas horas, imaginando vuestro gran día. Compartir con vosotros un día tan especial, ser parte de vuestras emociones y vivirlas en primera persona. Estas experiencias son las que nos han unido tanto a vosotros.
Tanto que a todos y cada uno de vosotros os tenemos un cariño especial. Sois parte de nuestras vidas para siempre…
Con Maria y Koldo tuvimos una conexión especial desde el primer momento. Tanto es así, que a día de hoy nos seguimos viendo, disfrutando de nuestros momentos, de nuestra amistad y de nuestras locuras. Así que podéis imaginar ¡cuánto les queremos!
Gracias chicos por todo lo que nos habéis dado. Esta escapada quedará en nuestro corazón para siempre, en nuestra memoria y en nuestra piel. Gracias por la confianza, por vuestra forma de ser y por permitirnos inmortalizar vuestras fotos de boda.
“Come what may” significa “pase lo que pase”, y es una frase de la película Moulin Rouge. Obviamente, la película favorita de María y Koldo, y por eso decidimos trasladarnos hasta la ciudad del amor, París.