Maider&Asier

¿Habéis tenido ese tipo de conexión emocional con algún lugar hasta el punto de sentiros libres y felices cada vez que lo pisáis? Esa morriña nostálgica pero preciosa cada vez que lo dejas, y esa paz, sosiego y tranquilidad cada vez que regresas. Eso es lo que les provoca a Maider y Asier volver a su isla bonita, Ibiza. 

Cuando nos propusieron volar allí, ¡nos encantó la idea! Y quiero que tú, que me lees ahora, sepas que cuando nos reunimos con vosotros para hablar de la preboda, siempre os preguntamos si tenéis algún lugar que tenga un significado especial para vosotros. Ese lugar casi mágico que logra erizarte la piel nada más pensarlo. Ese sitio que conlleva una mezcla de sentimientos que logran hasta hacerte suspirar sin percatarte de ello.

Nos gusta hacer lo posible para que las sesiones sean en ese lugar que tanto simboliza en vuestras vidas porque, al fin y al cabo, va a ser uno de los mejores recuerdos de vuestras vidas. ¿Para qué elegir otro sitio? Maïder y Asier lo tenían muy claro. 

Así que allí nos fuimos en el mes de abril. Maletas en manos, cámaras, luces, objetivos, camisetas, bermudas y sandalias (sí, sí, también, para algún momento de desconexión en Ibiza). Nos fuimos cuando la isla aún está medio dormida. Donde la mayoría de chiringuitos están cerrados, se respira tranquilidad y un olor a mar Mediterráneo que logra hacerte desconectar para reconectar.

Ibiza es totalmente diferente en época de temporada baja, así que pudimos disfrutar prácticamente solos de sus playas y de sus calles blancas tan sumamente características de la isla.

Así que podéis imaginar qué maravilla de fotografías nacieron de esa boda, qué cantidad de momentos inmortalizados para compartir, y para recordar. Sí, fue mágico, como la isla, y como Maider y Asier.