Nerea&Guillem

Nerea y yo somos amigas desde la infancia. La conozco desde que tengo uso de razón, y siempre he sentido cariño y admiración por ella. Es de esas personas que es mejor tener cerca que lejos porque te hace la vida más fácil… para qué engañarnos.

Por eso, cuando me llamó para decirme que se casaba (y además con el médico más guapo del hospital) me emocioné muchísimo, lo admito. Era como tener la responsabilidad de dar, más aún, lo mejor de mi… de nosotros, por ella.

Guillem es catalán y médico. Nació a los pies de Monserrat, así que tomaron la decisión de celebrar su ceremonia en Can Ollé de la Guardia. Es una de esas personas que no le cabe el corazón en el pecho de lo inmenso que lo tiene. No solo para la gente que quiere, sino para todo el mundo.

Es increíble cómo le brillan los ojos cuando habla de Nerea. Como cuando ves a alguien tan sumamente enamorado de su pareja que no te hace falta que te diga cuánto la quieres porque lo ves en su mirada. Esa pasión y admiración mutua que hace que la vida merezca tanto la pena vivirla juntos, que todo se hace más llevadero.

Los dos tienen una familia maravillosa, y nos acogieron como si fuéramos uno más de los suyo. Como si nos conocieran de siempre, no hubo distinciones con nosotros. Nos cuidaron y mimaron como si fuéramos parte de sus seres queridos. Gracias de corazón por ello.

Para mi, es la pareja perfecta, incluso con las imperfecciones que hacen que la vida sea maravillosa. A veces las palabras sobran, así que os lo muestro en las siguientes imágenes para que seáis vosotros quienes decidáis si mis palabras hacen justicia a lo que veis reflejado en las fotos de boda.