Maria&Koldo

María y Koldo son magia. Pero una magia compartida con toda su familia y sus amigos. Son de esas personas que es mejor tener cerca, que lejos. Vamos, que te hacen la vida mejor. Todo empezó siendo sus fotógrafos de boda, y ahora somos súper amigos.
Hicieron que nos sintiéramos cómodos desde el minuto uno. Fue como estar en casa. Desde que María contactó con nosotros para ser sus fotógrafos de boda, supimos que iba a ser una pareja que nos dejaría huella… y así fue. Sin duda nos marcó en nuestras vidas para quedarse para siempre.
He perdido la cuenta de todas las reuniones que hicimos con ellos, y en qué momento las reuniones de trabajo pasaron a ser reuniones entre amigos. Cada momento, cada historia compartida, cada alegría y tristeza se ha quedado en nosotros para que hoy, María y Koldo, sean más familia que amigos.
El 29 de septiembre María y Koldo nos hicieron participes de su gran día. Nos convertimos en sus fotógrafos de boda para inmortalizar uno de los momentos más maravillosos de sus vidas. Pero no solo eso. Desde el principio nos hicieron sentir importantes. Ser partícipes también con los preparativos de María (que llevaba vestido y zapatos de Immaclé) en el caserío de sus padres, donde nos emocionamos y brindamos con tequila desde primera hora de la mañana. Sí, no preguntéis más… 
Tomamos una cerveza con el novio mientras esperábamos que llegara la radiante novia. 
Celebramos la ceremonia en el palacio Igartza de Beasain, donde nos hicieron llorar literalmente con sus votos. Pero por si fuera poco, también nos hicieron reír. Los votos de María y Koldo fueron una mezcla de emociones cual cóctel molotov en positivo.
María viene de una familia de músicos, y cantó una canción acompañada de su padre al piano antes de intercambiar los anillos con Koldo. La piel de gallina ante tal complicidad entre padre e hija fue un momento memorable que no dejó a nadie indiferente. Un espectáculo para la vista, el oído y los sentimientos.
El banquete se celebró en la bodega Katxiña de Orio, y creedme que fue igual de emotivo. La razón fue que hubo un par de discursos que nos sacaron alguna lagrimilla que otra. Sí, lo confesamos, somos muy emocionales, pero no os contamos nada que no sepáis si nos conocéis, y si no nos conocéis, esperamos que nuestras palabras os ayuden a ello.
En el baile los invitados lo dieron absolutamente todo. Nadie se dejó para el día después las ganas y la energía porque la entrega y la diversión estuvo garantizada. ¡Fue una fiesta muy top! Gracias por dejarnos hacer vuestras fotos de boda.
Si queréis ver su sesión de fotos de pareja que realizamos en París, pincha aquí.