Mireia&Beñat

Cuando Mireia y Beñat nos escribieron para inmortalizar el día de su boda y hacer un reportaje de preboda, no os podéis imaginar la alegría tremenda que nos entró.
Los dos son de un pueblo vecino y les conocíamos de vista. Al fin y al cabo, estamos rodeados de pequeños pueblos cercanos donde ser parte de ellos hace que la cercanía, sobre todo de sus gentes, sea pura humanidad.
Enseguida conectamos. Varias razones llevaron a ello, y una de ellas es que tenemos en común a nuestros hijos perrunos. En su caso, una labrador negra preciosa llamada Lia.
Aunque en esta ocasión no la pudimos traer a la sesión de fotos de preboda, estuvo muy presente toda la tarde. Es lo que tiene ser padres de peludos de cuatro patas, que cuando nos juntamos, no paramos de compartir anécdotas de nuestras mascotas.
Reímos y hablamos por los codos, haciendo que todos nos sintiéramos muy cómodos y la sesión de fotos de preboda fluyera como el agua limpia de los ríos que tenemos por aquí. Y ya que estamos entre amigos, os confieso que casi me gano el odio de Mireia. Un poquito al menos. Pero un odio cariñoso, de ese que se genera cuando le pides a la pareja de la novia que le haga cosquillas para que se ría. Beñat, por supuesto, encantado con ello. Y Mireia, os lo prometo, con una sonrisa tan espectacular que era imposible no provocarla para inmortalizar esos momentos para siempre con nuestras cámaras.
Desde que hicimos la sesión de fotos no paramos de contar los días para que llegara el 21 de septiembre, el día de su boda. Estábamos ansiosos por verles brillar, escuchar ese maravilloso y mágico momento del “sí quiero” en su boda y enamorarnos más aún de esta preciosa pareja. Y esta vez, junto a la pequeña Lia.