Nerea&David

Muchas veces los futuros novios que nos contactáis para que realicemos vuestras fotos de boda, nos preguntáis si es necesaria la sesión de fotografías de preboda. En realidad no, no es necesaria. Pero siempre hay aun “pero” que sí es necesario matizar. Sí, este es el caso de Nerea y David, nuestros novios de esta historia, pero creedme que no son los únicos que sintieron esto. Seguro que vosotros, que me estáis leyendo, os ha pasado por la cabeza.
Las personas no estamos acostumbradas a estar delante de una cámara. Supongo que por miedo, inseguridad o falta de costumbre, se genera un pequeño pavor a la cámara. 
Las sesiones de preboda os ayudan a ver que ni la cámara muerde, ni sois tan poco fotogénicos como decís o pensáis, y que no hace falta saber posar. Estos argumentos son normales. Estad tranquilos si lo pensáis, porque la mayoría de novios piensan que van a salir fatal en su sesión de pareja. La mente nos juega malas pasadas, porque queremos recordar nuestra boda como el mejor día del mundo mundial, pero hay que soltarse, y para eso estamos nosotros. Para ayudaros a que el recuerdo que os quede, además de los sentimientos y emociones, sea mágico y eterno con nuestras fotografías de boda. 
Lo único que hay que hacer es querer pasárselo bien. Ese sentimiento innato de saber que estás con la persona que quieres, y con nosotros, que al final es como si no estuviéramos, pero estando. Nos encanta pasar la tarde junto a vosotros, haciendo divertidas las cosas más cotidianas del mundo, incluso las que parecen complicadas, hacerlas sencillas. Nos encanta veros reír, abrazaros y charlar con vosotros sobre vuestros gustos, sobre vuestro pasado y presente, sobre vuestras manías y vuestros sueños, la música que os gusta y las series a las que estáis enganchados. Eso es lo que hace que la sesión de fotos de preboda sea tan mágica como necesaria. 
Hoy os presento a Nerea y David, y con ellos pasamos una pedazo de tarde en Pasajes que la vamos a recordar siempre, y una sesión de fotos de preboda maravillosa. Comimos helado y paseamos en barco. Sí, estas cosas las vivimos con vosotros, como si fuéramos amigos, porque así es como os descubrimos, como captamos vuestra esencia, vuestra personalidad y vuestras emociones para inmortalizarlas con nuestras cámaras y las fotografías de preboda que nacieron de esos momentos. El paisaje fue insuperable, y ellos… ellos es que ¡son guapos hasta decir basta!